El tramo del tren que te ayuda a sanar heridas.



Estoy segura que en algún momento de tu vida has leído la reflexión “el tren de la vida”, si no lo has hecho, aquí te dejo el link de un vídeo para que entiendas de qué hablo en este mensaje.

He pasado hace poco por una dificultad en el vagón del tren de mi vida y casualmente durante éste tramo, he coincidido con un grupo de pasajeros haciendo un simple paseo por mi vagón y nunca pensé que serían los que me ayudarían a elevar los ánimos con su empuje y anhelos de bajarse en la siguiente parada.

Como seres sociales que somos los humanos, tenemos esa terrible necesidad de ser parte de un grupo y si por alguna razón, el grupo en el que estamos nos rechaza, nos hace de lado, nos venimos abajo preguntándonos ¿Por qué? ¿Qué hice? ¿En qué fallé? ¿Qué me faltó dar? Y no haces más que buscar la culpabilidad del rechazo en ti mismo y sentirte frustrado y triste.

Pero luego la misma vida (si eres creyente, cambia vida por Dios), se encarga de poner en tu camino en el momento adecuado situaciones, circunstancias y personas que ayudan a eliminar de tu mente todos esos malos pensamientos que tienes de ti mismo y solo tienen para ti palabras de ánimo y aliento para ayudarte a seguir adelante. Y es aún más valioso, cuando estas personas te dan ese subidón sin siquiera saber por lo que estás pasando en ese instante.


Estos pasajeros temporales, de pronto se convierten en un derroche de ánimo, de empuje, de motivación, te llenan de inspiración para continuar tu viaje y aún habiendo empezado a tratar con ellos con algo de timidez y hasta un poco de desconfianza, logran ver en ti esas cualidades que siempre has sabido que posees y que por una situación inesperada, has estado a punto de perder.

Suben a tu vagón llenos de optimismo, te abren su corazón y te hacen parte de su grupo, aunque sea temporalmente, te hacen renacer y volver a ganar la confianza en ti mismo; esa confianza que otros pasajeros que también estuvieron solo de paso y que por el contrario tenían necesidad de avanzar en el viaje con prisas y a cualquier costo, les dio igual tu presencia, por lo que siguieron adelante dejándote a solas sin siquiera una despedida cálida.

Qué bonito que este tren tenga ese mix y que cada uno que suba o baje, según sea el momento, en las estaciones que deban hacerlo y aun cuando sean la parte negativa del viaje, te dejan ejemplo, ejemplo de cómo no quieres ser, cómo te quieres comportar y cómo quieres hacer sentir a las personas que suban en la siguiente parada. Aún de aquellos que no te trataron bien, aprendes lecciones.



Las imágenes que acompañan estas letras, fueron hechas por los compañeros de viaje buenos, por los que entraron a mi vagón en el momento adecuado y quienes espero que con las percepciones que se llevaron de mí en su viaje se hallan llevado una lección adecuada y bonita, para seguir derrochando su bondad y ganas de compartir su felicidad con otros compañeros de viaje.

Ahora sigo mi viaje, mi tren sigue su marcha y continúo en el camino del aprendizaje sobre las situaciones, el clima, de las estaciones y por supuesto, de esas personas que pasaron dejando buenos momentos y mejores recuerdos.



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